jueves, 19 de febrero de 2009

“O PLANEAMOS NUESTRO TERRITORIO O NOS LO PLANEAN.”

El creciente interés que tiene el Oriente Antioqueño desde hace unos años ha hecho que muchos ojos traten de influenciar sobre las políticas de planificación de los Municipios, así se tengan que adaptar algunas acciones para dar cumplimiento a la normatividad vigente. Y es que el advenimiento de la seguridad democrática ha generado la confianza inversionista en nuestro territorio aunado a las excelentes ofertas en términos de logística e infraestructura para la competitividad que tiene nuestro territorio, por otro lado las condiciones de tranquilidad, facilidad de vida, generosidad de paisaje que nos da “ruralidad”, también hace que los procesos de relocalización urbana se manifiesten en las sociedades abrumadas por la congestión, la falta de movilidad y las complicaciones que se dan en las grandes urbes. Muchos son los que quieren prestar su concurso para la planificación de este Oriente, pues vemos que con los desarrollos que vienen atados a la voluntad política de nuestros actuales gobernantes se evidencian una serie de dinámicas que aceleren la densidad de transacciones que pasan por nuestro territorio, tal es el hecho del proyecto del túnel de Oriente, la doble calzada de la autopista, los desarrollos inmobiliarios industriales y comerciales, la concesión del aeropuerto José María Córdova, se erigen como referentes de desarrollo que necesariamente atraen miradas de propios y extraños.

Pero el pensar en el Oriente no es nuevo, ya en el pasado se han generado iniciativas a partir de instituciones que en su momento velaban por una planificación ordenada como Cornare, el cual promovió el proyecto pueblos, el protocolo del Oriente Antioqueño, los esfuerzos del PLANEA (Plan estratégico de Antioquia) con sus constantes informes regionales, la Gobernación de Antioquia, actualizando permanentemente los perfiles subregionales, Masora (Municipios Asociados del Altiplano del Oriente Antioqueño) y recientemente el esfuerzo de la comisión tripartita. Mientras esto sucede, la dinámica de los Municipios presos en la praxis y la cotidianidad desdibujan lo que los pensadores y analistas puedan bosquejar en sus informes prospectivos, esta misma dinámica frenética en las cuales se ven imbuidos los burgomaestres y sus equipos hacen que el árbol no les permita ver el bosque y que los problemas de la localidad subordine la necesidad de comunicación y análisis de la región en la cual por lo menos estos elementos de planificación se deberían estar estudiando para las zonas del Oriente (Altiplano, embalses, páramo y bosques).

Instrumentos… existen, actualmente se lleva a cabo el proyecto PLANEO (Plan estratégico para un pacto social por el desarrollo del Oriente Antioqueño.) el cual en el marco del segundo laboratorio de paz sentó en la mesa a 22 actores entre participantes y colaboradores para trazar el enfoque de desarrollo de lo que debería ser la segunda región en participación del PIB de Antioquia, desde la perspectiva social, de planeación, con instrumentos de participación en su construcción y con miras a que la sociedad del Oriente avizore lo que será de su territorio, antes de que lo hagan otros.

Es tan evidente la frase de que “Planeamos o nos planean”, que ya desde hace algún tiempo y con el temor de que siguiera la aguda parcelación indiscriminada de nuestro territorio el Gobierno Nacional decreta el 097 de 2006, mediante el cual se reglamentan la expedición de licencias urbanísticas en el suelo rural, luego el Ministerio de medio ambiente, vivienda y desarrollo territorial emite el decreto 3600 de 2007, mediante el cual se reglamentan la leyes 99/93 y 388/97 relativas a las determinantes de ordenamiento del suelo rural y al desarrollo de actuaciones urbanísticas de parcelación y edificación en este tipo de suelo y se adoptan otras disposiciones. Sin contar la planeación que de hecho se hace cuando proyectos urbanísticos y comerciales se asientan en el territorio sin análisis profundos de los planes de ordenamiento territorial simplemente porque la autoridad de turno emite la licencia de construcción.

En este contexto, es imprescindible para la sostenibilidad del Oriente Antioqueño un análisis prospectivo, bien sea desde el “PLANEO”, desde la gerencia de planeación del Oriente antioqueño o desde cualquier otro instrumento concertado, en el cual se tengan en cuenta variables como crecimiento poblacional, servicios públicos y saneamiento básico, condiciones de asentamiento urbanístico e industrial, redes de asistencia médica y hospitalaria, competencia y vocación económica de la región, mecanismos de participación ciudadana, así como la generación de planes paralelos que ofrezcan compatibilidad en el inmediato futuro con las apreciaciones prospectivas que se concilien, de manera que nuestro Oriente sea ejemplo de calidad de vida para sus habitantes y modelo de productividad y competitividad en armonía con el medio ambiente.

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